• Crecer para adentro en vacaciones

18/08: Actualizando la amistad

A estas alturas de las vacaciones es posible que eches de menos ver a alguno de tus amigos… y a lo mejor te preguntas ¿alguien me echará de menos? ¡Pues claro! Pero también es buen momento para #crecerxaadentro y reflexionar si eres buen amigo o amiga de tus amigos.


Aprender de Jesús #SerMejorAmiga #SerMejorAmigo


Jesús hizo muchos milagros para ayudar a las personas, pero ¿y con sus más amigos, los apóstoles? Puedes recordar ahora cómo en una ocasión Jesús se acercó a ellos caminando sobre las aguas. Sus discípulos iban en la barca y les pilló una gran tempestad. Estaban desesperados y entonces ven a alguien que se acerca caminando sobre las aguas: se pusieron a gritar de miedo, porque pensaron que era un fantasma. Pero era Jesús, que no iba a dejar que sus amigos naufragasen y fue caminando a su encuentro porque le necesitaban. ¿Te gustaría tener amigos así, que siempre están ahí cuando los necesitas? Lo tienes: la amistad de Jesús es total, incondicional, nunca falla: Él es “el Amigo”. Y ojalá tengas otros muchos así (o casi, porque como Él es imposible). Pero… ¿has pensado que tú puedes ser ese amigo o amiga para los demás?


Sí, tú puedes ser como aquel soldado que al volver de una misión en la que habían tenido numerosas bajas, se dio cuenta de que uno de sus amigos no había regresado. En ese momento, a pesar de la negativa de sus superiores se dirigió de nuevo a la zona enemiga para buscarlo. Al anochecer regresó, herido de muerte, con el cadáver de su amigo sobre los hombros. Su superior, muy furioso al verlo malherido le gritó: “¿merecía la pena ir allí, para traer un muerto?” Y el soldado moribundo respondió: “Sí, señor. Cuando lo encontré todavía estaba vivo y pudo decirme: ¡¡estaba seguro de que vendrías!!”. San Josemaría recuerda un episodio que quizá te puede venir bien ahora para pensar en la calidad de la amistad que ofreces a tus amigos:


Un consejo de san Josemaría #SerMejorAmiga #SerMejorAmigo

“A través de vosotros he visto a Dios, que olvidaba mis locuras y mis ofensas, y me acogía con cariño de Padre". Esto escribió a los suyos, contrito, de regreso a la casa paterna, un hijo pródigo del siglo XX”.

Surco, n. 764.


Un reto #SerMejorAmiga #SerMejorAmigo


Ser buen amiga o buen amigo significa que puedan ver a Dios a través de ti, a través de tu amistad. Por eso es tan necesario, en primer lugar, hacerse buenos amigos de Jesús y descubrir todo lo que Él va haciendo por ti, para poder hacer tú lo mismo con las personas a las que quieres. En realidad, cuanto más amigos seamos de Jesús, mejores amigos seremos de los demás. El reto de hoy para #SerMejorAmiga, #SerMejorAmigo, es hacer una actualización de tu amistad, descubriendo en qué puedes mejorar. Te dejamos algunos puntos concretos con los que puedas actualizarte: ¿defiendes a tus amigos a pesar de que eso te lleve a perder cosas importantes (honra, prestigio…)? ¿Te interesas de verdad por ellos: por lo que han hecho en el fin de semana, sus estudios…? ¿Los acompañas en los momentos difíciles -enfermedades, bajones…- o tienes excusas? ¿Compartes con ellos las preocupaciones, las penas y las alegrías? ¿Rezas por cada uno? ¿Haces favores, les envías cosas que les gusten? ¿Les hablas con sinceridad y cariño de las cosas que hace mal y le ayudas a mejorar? ¿Agradeces lo que a ti te corrigen? ¿Respetas su intimidad y no cuentas a los demás lo que te han contado a ti? ¿Cumples las promesas y haces lo que dices? Habría muchas más, pero estas ya te ayudarán a #crecerxaadentro?

Evangelio según san Mateo (19, 23-30)

Más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios

“En verdad os digo: difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos.  Es más, os digo que es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios. Cuando oyeron esto sus discípulos, quedaron muy asombrados y decían: Entonces, ¿quién podrá salvarse?  Jesús, fijando su mirada en ellos, les dijo: Para el hombre esto es imposible, para Dios, sin embargo, todo es posible.  Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo: Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué recompensa tendremos?


Jesús les respondió: En verdad os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, vosotros, los que me habéis seguido, también os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.  Y todo el que haya dejado casa, hermanos o hermanas, padre o madre, o hijos, o campos, por causa de mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna.  Porque muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros”.

Para la lectura


¿Has pensado lo que dirían tus amigos de ti, si ya no pudieras estar más con ellos? Si pusiéramos los testimonios de los amigos de San Josemaría este post sería interminable, por eso, ponemos solo un resumen y un par de ejemplos que reflejan muy bien cómo era San Josemaría con sus amigos.

En dos palabras: saber querer

Un día del verano de 1966, Josemaría. Escrivá, Álvaro del Portillo y Javier Echevarría van desde Il Castelletto del Trebbio a Florencia. Entran en un gran almacén de ropa para comerciantes detallistas. Convencen al encargado de que les venda sólo tres pantalones, a precio de por mayor, que es baratísimo: 600 liras (unas 60 pesetas), la unidad.


Mientras Álvaro y Javier escogen las tallas, pasan al probador, esperan a que se los envuelvan, pagan, etcétera, Josemaría ha tomado aparte a uno de los tenderos. Se interesa por su trabajo y por su descanso, por su familia y por su vida cristiana... También así, en un lugar de paso, con una persona a quien quizá no vuelva a ver nunca, Escrivá vive lo que escribe y predica: «Ser una brasa encendidísima, sin llamaradas que se vean de lejos: una brasa que ponga el primer punto de fuego, en cada corazón que trate...».


El hombre de la tienda se queda removido y alentado, porque un sacerdote –él no sabe con quién ha estado hablando– se ha interesado por su vida y por su alma.


Al despedirse, el tendero les comenta a Álvaro y a Javier, con un guiño de simpática complicidad: – Il vostro compagno non perde il tempo, eh, ma lo fà molto bene!


Escrivá puede entrar en el corazón de sus amigos, porque antes se los ha metido en su propio corazón. Un cariño noble y sincero le da franquicia a la intimidad de ése y del otro y de aquél... Por ello, su apostolado será siempre personalísimo: «de amistad y confidencia». Y esa amistad leal con los hombres la apoya sobre el firme de una amistad leal con Dios. Él quiere a los hombres por lo que les quiere Dios. Busca en los hombres el rastro de Dios. Por eso, ningún amigo puede salirle «rana».


Josemaría tiene una facilidad prodigiosa para hacer amigos. Pero no es de esos hombres que confunden la amistad con la mera relación social, o con el trato de cortesía. No. Él sigue, atiende y cuida a sus amigos: les visita; les escribe; les invita a su casa; se interesa por su salud y por la marcha de sus trabajos; está al tanto de los sucesos alegres o tristes de su familia; saca tiempo de donde puede para ocuparse de su pequeña o grande necesidad; les hace un favor, si está en su mano; y, si llega la ocasión, da la cara por ellos. En dos palabras: sabe quererlos.


Del libro El hombre de Villa Tevere, de Pilar Urbano.

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