• Crecer para adentro en vacaciones

26/08: Si no puedes hablar bien, al menos, cállate

En esas conversaciones de verano… ¡qué fácil es criticar o hablar mal a las espaldas! Por desgracia es habitual dejarse arrastrar por la maledicencia, es decir, por hablar mal de los demás. Pero cuando nos esforzamos por hablar bien de todos y no criticar, estamos más contentos y consigues #ContagiarTuAlegría a los demás, que se sentirán siempre con las espaldas cubiertas. Es un modo de #crecerxaadentro.


Aprender de Jesús #ContagiarTuAlegría


En una ocasión, Jesús fue invitado a comer en casa de un fariseo. Durante la comida, una mujer que tenía fama de pecadora se presentó con un frasco de perfume, se puso a los pies de Jesús y derramó el contenido del perfume sobre los pies de Jesús. Después los lavó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Ahora que te imaginas la escena: ¡vaya numerito ha organizado esa mujer! ¿Qué iría pensando la gente? Al ver esto, el fariseo criticaba a Jesús para sus adentros, diciendo: "Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la que lo está tocando, y qué clase de mujer es: una pecadora". Doble crítica: a la pecadora por ser “esa clase de mujer”; a Jesús, por no darse cuenta. Pero Jesús, que conoce nuestros corazones, aprovecha esta circunstancia para corregir al fariseo que pensaba mal de los demás y no se daba cuenta que aquella mujer estaba muy arrepentida de sus pecados y por eso el Señor, que sí se da cuenta, la perdonó de todo corazón. Le enseña a #crecerxaadentro intentando comprender y disculpar a los demás de todo corazón, en vez de criticar y condenar. Pero podrías decir que, aun así, lo que está mal, está mal: en esos casos, este consejo de san Josemaría también te puede ayudar:


Un consejo de san Josemaría #ContagiarTuAlegría

No hagas crítica negativa: cuando no puedes alabar, cállate.

Camino, n. 443.


Un reto #ContagiarTuAlegría


Descalificar nunca ayuda y solo hace que acrecentar la amargura. Destruir, intentar que los demás se pongan en contra de otra persona que te cae mal, el desprecio, la burla, dejar en ridículo… ¿a qué te ayuda? ¿A fijarte siempre en los errores, defectos o en lo que no te gusta de los demás? ¿A contagiar tu envidia, tu rabia, tus… sentimientos negativos? A veces, las reuniones de personas mayores se alargan mucho: se dice entonces que nadie quiere ser el primero en irse, no vaya a ser que al marcharse los demás comiencen a criticarlo. Ojalá que nadie de tu grupo de amigos pueda sentir ese temor. Ojalá que todos sepan que contigo pueden estar tranquilos porque solo vas a hablar bien de ellos. Ojalá no se puedan encontrar críticas en tus whatsapp. Hablar bien y de lo positivo de los demás también se contagia. El reto de hoy para #ContagiarTuAlegría y evitar las críticas es pensar a quiénes criticas con más facilidad, para salir al paso de este peligro, estar prevenido cuando se hable de ellos y hablar siempre bien de tus amigas y amigos, y de todos, o callarse. Y, en primer lugar, de tus padres. Es un modo de #crecerxaadentro.

Evangelio según san Mateo (23, 27-32)

Sois hijos de los que asesinaron a los profetas

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo:


«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: "Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas"! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!».

Para la lectura


El periodista Cesare Cavalieri entrevista al beato Álvaro del Portillo, que vivió muchos años junto a San Josemaría, sobre el modo que tenía san Josemaría de vivir la caridad con el prójimo y cómo agradecía también que a él le defendieran.

"Señor Obispo, no me defienda más"

Puedo relatar algún otro suceso conmovedor. Durante la guerra civil española, mientras atravesaban los Pirineos para alcanzar en un agotador viaje la zona liberada, pasando por Andorra, en un momento concreto en que se encontraban en alta montaña, los guías comunicaron a los fugitivos que no seguirían adelante si no recibían más dinero. Como ninguno tenía esa suma, el Padre se ofreció a regresar a Madrid para pedirla en préstamo: de esta forma los demás podían seguir adelante y él esperaría a otra expedición. Por suerte, todo se resolvió y no fue necesario que volviera a Barcelona y luego a Madrid. Humanamente aquel gesto era una locura: no habría podido llegar a su destino sin un guía que conociese perfectamente aquellos bosques y aquellas sierras llenas de milicianos. Le habrían fusilado. Además, nuestro Fundador estaba enfermo, extremadamente débil, y carecía de los documentos indispensables para afrontar semejante viaje. Fue una decisión verdaderamente heroica: ofrecer la propia vida por salvar la de los demás.


No hacía acepción de personas. En los años cincuenta pidió a un hijo suyo que ayudase a uno de los más encarnizados perseguidores de la Obra a resolver su propia situación en relación con la Iglesia y sus problemas profesionales: aquel hombre había abandonado su vocación religiosa y sacerdotal y había contraído matrimonio civil. Hechos semejantes se sucedieron con frecuencia: se comportó siempre de la misma manera, demostrando con los hechos que vivía la caridad con todos, y que estaba dispuesto no sólo a ayudar a cada uno, sino incluso a dar su vida, si era necesario.


– Algún aspecto de la caridad y la gratitud hacia aquellos que le ayudaron.


Entre las personas que recordaba con más agradecimiento y cariño estaban don Angel Malo, que le bautizó; el Padre Enrique Labrador, que le preparó para la primera confesión, y el Padre Manuel Laborda, para la primera Comunión, ambos escolapios. Me impresionó siempre que recordase sus nombres, porque no es habitual; he preguntado a muchas personas si se acordaban del nombre del sacerdote que les había administrado esos sacramentos y siempre he recibido una respuesta negativa. Pienso que esto es también una prueba, además de su gratitud, del gran amor que tenía nuestro Fundador desde pequeño por estos santos sacramentos.

Querría recordar también la gratitud que guardó durante toda su vida a don Daniel Alfaro, el capellán castrense que le prestó el dinero para las exequias de su padre. Rezó expresamente por él todos los días, durante más de cincuenta años.


Cuando la persecución contra el Opus Dei alcanzó su momento más álgido, y en 1941 el Obispo de Madrid decidió dar in scriptis la aprobación a la Obra, Mons. Eijo y Garay fue objeto de diversas críticas. Algunos comenzaron a decir, hasta desde el púlpito, que en la historia de la Iglesia muchas herejías habían sido promovidas incluso por obispos. A nuestro Fundador le pareció que Mons. Eijo se estaba arriesgando excesivamente, también porque había quedado vacante la sede primada de Toledo y corrían rumores de que tenía muchas posiblidades de ser nombrado. Por eso un día le dijo: – Señor obispo, no me defienda más, abandóneme. Don Leopoldo le preguntó sorprendido: –¿Por qué me dice esto? – Porque defendiendo al Opus Dei, se está jugando la mitra de Toledo. El Obispo de Madrid le miró y repuso: –Josemaría, me juego el alma. No puedo abandonarle ni a usted, ni al Opus Dei.


Del libro Entrevista al beato Álvaro del Portillo, de Cesare Cavalieri

Para otro rato de oración te pueden servir (toca la imagen para ir a su canal de YouTube):



Apúntate para que te mantengamos al día

© 2020 por Crecer para adentro