• Crecer para adentro en vacaciones

28/07: ¡bienvenidas vacaciones!

Vacaciones. Un tiempo estupendo para descansar... ¿De qué? ¿Con quién? ¿Para qué? La respuesta a estas preguntas hará de tus vacaciones algo único y esperamos que algunos consejos de San Josemaría puedan ayudarte a #crecerxaadentro con los hashtag del verano: #SerMásLibres #AmarDeCorazón #VivirConAlegría #AmarLaMisa #HablarConDios #ContagiarTuAlegría #InspirarseEnLosSantos #SerMejorAmiga #SerMejorAmigo.


Aprender de Jesús para #crecerxaadentro


Estamos pasando un año muy raro en el que hemos tenido la oportunidad de darnos cuenta de cuáles son las cosas importantes en la vida. Por desgracia ese "darnos cuenta" ha sido -y sigue siendo- a través del sufrimiento y de la muerte de muchas personas. Ahora estamos de vacaciones y también van a ser unas vacaciones raras. Pero las necesitamos. Jesús también necesitaba descansar y así lo cuentan los evangelios: a veces se va con sus apóstoles a algún lugar más tranquilo, otras veces se va con su Madre o a casa de algún amigo con los que pasar unos días con más calma. Descansa de su trabajo, de su ir y venir de aquí para allá predicando la Buena Noticia; descansa con las personas a las que quiere; descansa para volver con más fuerzas a su misión: anunciar que Él es Dios, que está junto a nosotros y nos libera del pecado porque nos ama sin límites y nos quiere felices ahora y para siempre en el Cielo. Estas palabras de San Josemaría te podrán ayudar a centrar bien tus vacaciones:


Un consejo de san Josemaría para #crecerxaadentro

Descanso significa represar: acopiar fuerzas, ideales, planes... En pocas palabras: cambiar de ocupación, para volver después —con nuevos bríos— al quehacer habitual.

Surco, n. 514


Un reto para #crecerxaadentro


Las vacaciones son muy buenas y muy necesarias. Lo que no todos consiguen es descansar y algunas personas vuelven hasta cansadas de sí mismas y de los demás. Porque pensaron que lo que descansa es no hacer nada que suponga un mínimo esfuerzo, hacer solo lo que me apetece, pegarse a la pantalla, divertirse, comer bien y montar fiestas... Se equivocaron. Descansar es desconectar del trabajo y de la actividad habitual para conectarse a otras personas y actividades con las que habitualmente no se tiene oportunidad. Es el momento de gozar de estar sin prisas con la gente a la que quieres (familiares, amigos...) haciendo cosas que os gusten; es el momento de disfrutar -y compartir- de tus aficiones sin agobios y desarrollar algún talento que en circunstancias normales no puedes; es el momento de sacar adelante algún proyecto para la casa que necesita de un poco de tiempo; es el momento de contemplar la naturaleza, de admirar lo que otros han hecho, de aprender de la cultura de tu ciudad, país o de otros lugares; es el momento de estar con Dios con más calma para hablar de vuestras vidas... El reto de este primer día es que pienses en cómo descansar de verdad: hacerte un pequeño plan para descansar con Dios y con los demás.

Evangelio según san Mateo (13, 36-43)

"Explícanos la parábola"

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:

«Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». Él les contestó:


«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga»

Para la lectura


¿Cómo eran las vacaciones de san Josemaría? Le costaba un poquillo parar de todo lo que llevaba en la cabeza, pero se daba cuenta de que era necesario, pero no para "no hacer nada", sino para descansar de verdad. Sus veranos eran...

... Veranos sin hamaca

Cuando el cardenal Pizzardo se encontraba con monseñor Escrivá, sin importarle ni poco ni mucho que hubiera o no gente delante, le cogía por la cabeza y le estampaba un sonoro beso en la nuca, al tiempo que exclamaba: –¡Gracias, porque usted me ha enseñado a descansar! Y, si veía ojos de asombro alrededor, hacía esta confesión: –Yo era uno de los que pensaban que, en esta vida, sólo cabía o trabajar o perder el tiempo. Pero él me regaló una idea clara, maravillosa: que descansar no es no hacer nada, no es un ocioso dolce far niente, sino cambiar de ocupación, dedicarse a otra actividad útil y distraída durante un tiempo.


Pizzardo, una personalidad de peso en el Vaticano, fue secretario del Santo Oficio y prefecto de la Congregación de Seminarios y Universidades. Sabía bien lo que era trabajar. Pero le faltaba aprender esa lección del descanso activo, del descanso enriquecedor, del descanso que no es pérdida de tiempo.


También Escrivá, durante muchos años, a quienes le insistían en que parase su frenética actividad, les respondía: «descansaré cuando me digan: requiescat in pace ». Con el paso del tiempo, comprendió que ese criterio era un error. Y así lo decía: «no se pueden mantener en tensión constante el cuerpo y la cabeza, porque acaban rompiéndose». Sin embargo, hasta 1958 no pudo organizarse un tiempo de descanso. La razón más inmediata era la falta de un lugar adecuado, fuera de Roma. Esos lugares existían en el Opus Dei: casas de retiros y de convivencias, en el campo. Pero las utilizaban sus hijas y sus hijos, para ellos y para sus apostolados, en tandas sucesivas y sin solución de continuidad. Así que ahí no podía ir.


Desde 1958 Escrivá empieza a salir en verano, a Gran Bretaña, a Irlanda, a Francia y a España, alojándose en casas alquiladas o prestadas. Así, los años 1958, 1959 y 1960 pasa algunas semanas de julio y agosto en Woodlands, un chalé de alquiler en la zona norte de Hampstead Heath, al fondo de la Courtenay Avenue, en Londres. Los dueños de Woodlands son una pareja bien pintoresca: él se dedica a la industria del cine y ella a la quiromancia y al espiritismo. En 1961 y 1962 Escrivá vuelve a ese mismo barrio londinense, pero se aloja en otra casa, en el número 21 de West Heath Road, alquilada a mister Soskin, un juez de guerra de origen ruso-judío. En todos esos veranos, combina el descanso, el estudio y el impulso a las personas y a las labores del Opus Dei, no sólo en Gran Bretaña e Irlanda, también en la Europa continental: se desplaza por carretera a diversas ciudades de Francia, España y Alemania, en 1960; y, en 1962, viaja a Austria, Suiza y Francia.


En el verano del 63 descansa algún tiempo en una casa llamada Reparacea, en Navarra, entre San Sebastián y Pamplona. Y en el de 1964, en Elorrio, un pueblo de Vizcaya.


A Álvaro del Portillo y a Javier Echevarría –que le acompañan siempre– les pide que le sugieran planes y programas para trabajar en otras materias, en otros asuntos, durante ese tiempo de vacación. Cuando sale de Roma, se hace un voluntario «lavado de cerebro», desconecta de su labor habitual y delega lo más posible las tareas de gobierno de la Obra. Pero su mente –una portentosa dinamo de ideas– no puede cruzarse de brazos.


El psiquiatra vienés Viktor Frankl –discípulo de Freud y judío como él, que supo desmitificar a tiempo a su maestro– conoció a Josemaría Escrivá. Después de visitarle un día en Villa Tevere, comentó: «Este hombre lleva en la cabeza una auténtica bomba atómica». Pues bien, en esos veranos –además de leer, estudiar y escribir–, a Escrivá se le ocurren miles, cientos de iniciativas audaces, soluciones imaginativas, hallazgos insospechados, que él mismo irá anotando o indicará a quienes le acompañan, para «echarlos a andar» cuando regrese a Roma, cara al nuevo curso. Quizá lo más llamativo en las vacaciones de monseñor Escrivá sea su escaso aparato, su sobria guarnición, su leve equipaje. Ciertamente, no son vacaciones bajo palio. Tampoco de playa y hamaca. Ni de balneario y chaise longue.

Para otro rato de oración te puede servir (toca la imagen para ir a su canal de YouTube):


Apúntate para que te mantengamos al día

© 2020 por Crecer para adentro