• Crecer para adentro en vacaciones

30/07: El o la protagonista... ¡eres tú!

Todos queremos ser los protagonistas de nuestras vidas y nos inquieta la idea de que sean otros los que dirijan nuestra historia. Pero luego... ¿no te ocurre que muchas veces acabas haciendo simplemente lo que hacen los demás porque es "lo que hacen todos"? Al #crecerxaadentro podrás conocer lo original que Dios ha hecho de ti para ser el verdadero protagonista de tu vida y no vivir siendo una fotocopia: eso es #SerMásLibres.


Aprender de Jesús para #SerMásLibres


Te acordarás del milagro de la multiplicación de los panes y de los peces. Justo después, Jesús habla por primera vez de la Eucaristía: "En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día". La reacción de varios de sus discípulos fue pensar que se había vuelto loco, porque Jesús utilizó esa palabra (carne) refiriéndose a su cuerpo. Y varios discípulos dejaron de ir con Él. Jesús no les dijo que hablaba de manera simbólica, sino que preguntó a sus apóstoles: "¿Vosotros también queréis iros?". ¿Ves cómo el Señor no fuerza a nadie a seguirle? Él nos enseña la verdad -su amor por ti, tu vocación a la santidad- al mismo tiempo que nos muestra que cada una y cada uno es el protagonista de la propia vida y es libre de seguirle o no, de meterle o no en la historia que Él te ha regalado para que tengas un final feliz. Así lo escribía san Josemaría citando unas palabras de san Agustín:


Un consejo de san Josemaría para #SerMásLibres

Entiendo muy bien, precisamente por eso, aquellas palabras del Obispo de Hipona, que suenan como un maravilloso canto a la libertad: "Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti".

Amigos de Dios, n. 23


Un reto para #SerMásLibres


Dios no dirige tu vida como si fueras una marioneta, no. Él te dice la verdad: que te creó por amor para compartir contigo su felicidad infinita. Pero para llegar a ese "destino" no te fuerza, no te obliga, eres libre: no te salvará sin ti, eres verdaderamente protagonista de tu vida y cuentas con su ayuda para elegir siempre el bien, pero también puedes elegir el mal. Si eliges hacer el bien por amor a Él y a los demás, te acercas a Él, que es quien te llena de felicidad verdadera ahora y para siempre en el Cielo; si eliges el mal, te alejas de tu destino a cambio de sucedáneos baratos y falsos de felicidad y, al final, ya sabes, el infierno. Escuchar la voz de Dios y seguirle no es dejar de ser el o la protagonista de la propia vida, porque Él no te sustituye ni te maneja: es ser un o una protagonista que reconoce cuánto le quiere Dios que le regala la vida para ser feliz, aceptando con alegría ese regalazo. Entonces nace un gran amor a Dios, porque ¿quién da más? Por eso, para #SerMásLibres es bueno escuchar la voz de Dios, para seguirla porque te da la gana, porque le quieres. El reto para el día de hoy es que le preguntes al Señor: "Jesús, ¿qué quieres que haga ahora?". Ya verás que algo suena dentro de tu corazón o alguna idea viene a tu cabeza. Puedes seguirla o no, tú eliges. Síguela por amor y serás más feliz, porque la felicidad es la historia personal que Dios está deseando que vivas.

Evangelio según san Mateo (13, 47-53)

Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?».


Ellos les contestaron: «Sí».


Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo».


Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Para la lectura


Juan Antonio Cremades fue un gran amigo de san Josemaría. Javier, uno de los 10 hijos, recuerda en un libro el trato tan cercano y frecuente que tuvieron con san Josemaría toda la familia. Aquí cuenta lo que le pasó a la vuelta de un viaje familiar a Roma, donde san Josemaría les celebró Misa y estuvieron comiendo, de tertulia, etc. en su casa. Cuando habla de "el Padre", se refiere a san Josemaría.

La mejor decisión de mi vida

Volví del viaje con varios rejones peligrosamente clavados en mi alma. Había visto lo mucho que el Padre quería al Señor y lo feliz que era. Comprobé el afecto que me tenía personalmente.


También me había desarbolado su canto a la libertad, porque, si la disculpa grande que yo ponía era que me querían coaccionar, había quedado claro que yo era libre como un pájaro, y que me las tenía que arreglar a solas con el Señor. Ya no me valían otras excusas. Además, tenía mucha tela eso de que hacían falta muchos numerarios, porque el Señor los necesitaba… Y, así, algunas cosas más…


Los de la Obra de Belagua me preguntaban por el viaje y les contaba, presumiendo y dando envidia, lo maravilloso que había sido. Me acuso de hacer una pequeña trampa que me servía de camuflaje. Ponía en boca del Padre, invirtiendo sus palabras, que teníamos que rezar porque hacían falta muchos supernumerarios y que también eran necesarios muchos numerarios. Cuando me preguntaban asombrados que si no me equivocaba en el orden, me defendía asegurando que eso era lo que había oído yo en Roma. Alguno seguía sin convencerse: ¿Oye, no será al revés? Y yo insistía: Perdona, pero el que ha estado ahí he sido yo, ¿sabes…? ¡No me vas a contar tú lo que el Padre ha dicho!


Con este batiburrillo interior aguanté poco tiempo, poco más de mes y medio. Así empecé mayo, el mes de la Virgen. El día 10, domingo, fui con un buen amigo a hacer una romería a una imagen de la Virgen que había en una iglesia de Pamplona. Delante de Ella era más difícil resistirse al querer de Dios. Y entré en crisis vocacional. Pocos días después, el viernes 15 de mayo de 1964, decidí pedir la admisión en la Obra, y le escribí una carta al Padre diciéndole que quería ser numerario. Y hasta hoy.


El momento de esa determinación tiene su gracia: fue en el Colegio Mayor Belagua, por la tarde, colgando a horcajadas en una ventana de la cuarta planta que daba a la fachada, haciendo el tonto imprudentemente a unos 15 metros de altura, con una pierna al aire por fuera, y otra por dentro, en la habitación. Era evidente el peligro de darme una chufa mortal. Haciendo el ganso y balanceando las piernas, no sé por qué, me vino este pensamiento: Si yo me decidiera ahora a ser del Opus Dei, recordaría toda mi vida lo absurdo de esta situación . Lo rechacé, pero la ocurrencia me volvió de nuevo. Total, que ahí mismo tuve un golpe de gracia y dije que sí a Jesús. Entonces miré el reloj. Eran las 16:53 horas.


Y no se me ha olvidado: todos los años, desde hace más de medio siglo, celebro ese aniversario el 15 de mayo, a las 16:53, en pleno mes de la Virgen, dando muchas gracias a Dios por haberme ayudado a tomar la mejor decisión de mi vida.


Del Libro "Los planes de los Cremades", de Javier Cremades (se puede descargar gratis en varios formatos)

Para otro rato de oración te pueden servir (toca la imagen para ir a su canal de YouTube):



Apúntate para que te mantengamos al día

© 2020 por Crecer para adentro