• Crecer para adentro en vacaciones

7/09: Yo vivo con Dios

Lástima que se van acabando las vacaciones, en las que habrás tenido tus momentos buenos y otros no tan buenos. Pero… al #crecerxaadentro, ¿has llegado a la conclusión de que necesitas ser buen amiga, buen amigo de Jesús para vivir en modo cristiano?


Aprender de Jesús #AmarLaMisa


Te acordarás que mucha gente seguía a Jesús, pero un día concreto muchos le dejaron. ¿Sabes qué pasó? Fue al final de un día en el que Jesús hizo un gran milagro: con unos pocos panes dio de comer a miles de personas, que le escuchaban. Se quedarían todos flipando… pero entonces Jesús les dice que el alimento importante no es ese pan, sino… ¡Él mismo! Todos entendieron que no era una bonita metáfora: Jesús iba a tomar la forma de pan para alimentarlos, para que pudieran vivir toda su vida en modo Jesucristo. Por eso muchos le abandonaron: porque entendieron que no era una comparación entre el pan y Él, sino que el pan iba a ser Él mismo, y no creyeron en su palabra. A Jesús le dolió que le abandonaran, aunque seguramente muchos fueron arrastrados por la mayoría… Y se atrevió a preguntar a sus apóstoles: “¿también vosotros queréis marcharos?”. Los apóstoles tampoco entenderían bien cómo era posible que Jesús fuera ese Pan de Vida que habrían de tomar pero tuvieron fe y sí confiaron en su palabra, porque realmente tenía sentido: ¿cómo iban a vivir una vida nueva, una vida sobrenatural, la vida de Jesús, sin alimentarse de un modo nuevo? Comprendieron que sólo alimentándose realmente de Él era posible vivir Su vida. Tú, ¿cómo podrás vivir la vida de Jesús en tus circunstancias? Quizá este consejo de san Josemaría te pueda ayudar a #crecerxaadentro y confiar en su palabra como los apóstoles:


Un consejo de san Josemaría #AmarLaMisa

"No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios", dijo el Señor. —¡Pan y palabra!: Hostia y oración.
Si no, no vivirás vida sobrenatural.

Camino, 87.


Un reto #AmarLaMisa


Todo encajaría en la cabeza de los apóstoles en la Última Cena, cuando Jesús instituyó la Eucaristía. Sí: desde esa primera Misa ya puedes alimentarte de Él y vivir Su vida... en la tuya. ¿Le recibes con frecuencia? Así, al acabar la Misa siempre puedes ir en paz, porque pase lo que pase siempre podrás afrontar todo en modo cristiano, haciendo lo que haría Jesús: ayudar en las tareas de casa, hacer disfrutar a tus amigos y amigas, videollamar a los que hace tiempo que no ves, ser paciente con tus hermanos, obedecer a tus padres, superar cualquier tentación, dedicar un tiempo a orar, perdonar lo que haga falta, ofrecer algún pequeño sacrificio por quien sabes que necesita de ayuda, rezar antes de acostarte… y, dentro de no mucho: ¡las clases y el estudio! Y mil cosas más de la vida misma que al comulgar y orar con frecuencia -Hostia y oración- podrás vivir en modo sobrenatural, en modo cristiano, en modo Jesús. ¿Cómo no #AmarLaMisa? El reto de hoy es que justo después de tu próxima comunión, además de dar gracias a Jesús, le pidas ayuda para ti y tus amigos para vivir en modo cristiano, especialmente lo que más te cueste. Quizá ahora puedes ir pensando...

Evangelio según san Lucas (6, 6-11)

Estaban al acecho para ver si curaba en sábado

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.


Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie.


Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?»


Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»


Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

Para la lectura


La beata Guadalupe fue una de las primeras mujeres del Opus Dei y la primera en ser beatificada. San Josemaría le encargó abrir una residencia de estudiantes en Bilbao y ella recordará siempre las palabras que les dirigió en la primera Misa en ese oratorio, justo antes de la comunión.

En medio del barullo, con el corazón el Dios

El 6 de septiembre le llega la noticia de un nuevo traslado profesional: Por la tarde me dijeron que me iría a la casa que se abre en Bilbao, nos ha dejado escrito. Lo que se abre es Abando, una nueva residencia de estudiantes, y la casa de Guadalupe va a ser la zona de la administración. El día 15, festividad de la Virgen de los Dolores, el Padre les da la bendición y, con unas afectuosas palabras de confianza, les exhorta a lo de siempre: ¡ser fieles! Con Guadalupe, que es la secretaria de la casa, van otras tres: Nisa González Guzmán, que ya conocemos, iba a ser la directora, Carmen Gutiérrez Ríos, la subdirectora, y Digna Margarit. Viajaron el 16 y, al llegar a Bilbao, a última hora de la tarde, nos encomendamos al ángel de la población y de la casa.


Para las viajeras era una novedad salir de Madrid donde hasta aquel momento habían centrado toda la labor apostólica. En poco tiempo, las mujeres de la Obra alcanzarían un buen desarrollo y podrían extender sus apostolados a otros lugares de España. Pasado el tiempo, Guadalupe señalaba, divertida, lo que supuso aquella salida hacia el norte: Cuando nos lo contaba, tiempo después, hablaba de nuestra primera salida al extranjero, por el impacto que les había producido cuando nuestro Padre les anunció que iban a salir de Madrid.


La Residencia Abando está situada en un lugar céntrico de la capital vasca. En la calle Pérez Galdós ocupa un edificio completo, que ha sido adquirido en construcción y remodelado para acomodarlo a las condiciones que requiere la nueva función a la que ha sido destinado. Se ha procurado que la administración sea funcional y cómoda en lo posible y se ha conseguido, al menos en parte.


Cuando llegan a Bilbao, la residencia está aún en obras y se va a abrir en octubre, para lo que falta muy poco tiempo. Los obreros andan metidos por toda la casa, acabando una infinidad de detalles aún pendientes. Se hacen cargo de que van a tener que vivir, durante una buena temporada, en medio de mucho polvo y ruidos que pueden ser atronadores...


El Padre fue a bendecir el oratorio y a celebrar la primera Misa, el día de la Maternidad de Nuestra Señora, el 11 de octubre:


El Padre bendijo primeramente el oratorio –recuerda uno que estuvo presente– ; a continuación comenzó la Santa Misa. Coincidía esta hora con la llegada de los obreros (...). A través de las ventanas del patio, aún sin la protección de las vidrieras, empezó a llegar al oratorio un buen jaleo de ruidos y canciones. El Padre, muy recogido, continuó la Misa, hasta un momento antes de darnos la Comunión, en que se volvió para dirigirnos unas palabras (...). Empezó diciendo que todo aquel barullo de ruidos y cantos (...) le había ayudado a recogerse más, pues lo nuestro era eso: estar en medio del ruido del mundo con la cabeza y el corazón puestos en Dios.


Poner en marcha la administración de una casa en obras y donde tenían que vivir cerca de ochenta residentes, no es tarea fácil. Para colmo, en aquel comienzo de curso sobrevino una epidemia de gripe que afectó a veinte residentes y a todas las mujeres de la administración, excepto a Guadalupe. Como consecuencia, una gran parte del trabajo recayó sobre ella, aunque no se la vio perder la paz o la serenidad. Le parecía que no hacía más que lo normal y, cuando llamaban por teléfono las directoras desde Madrid, siempre les decía que no pasaba nada.


Poco a poco fueron contando con el número necesario de mujeres para atender los distintos trabajos domésticos, pero a la vez tenían que ocuparse de la formación humana de aquellas chicas que habían contratado.


Del libro Guadalupe Ortiz de Landázuri, de Mercedes Eguíbar Galarza.

Para otro rato de oración te pueden servir (toca la imagen para ir a su canal de YouTube):



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