• Crecer para adentro

Día 47 - Con Ella, ¡qué fácil!

Comienza el mes de mayo, mes de María. Durante estos días de “hibernación” en que nos hemos esforzado tanto para #crecerxaadentro, quizá ahora vemos que no lo hemos conseguido del todo. ¿Quieres una segunda oportunidad? ¿Un atajo para conseguir crecer en el amor a Dios?

El consejo de hoy es...

También san Pedro y los demás Apóstoles vivieron circunstancias similares a las nuestras, encerrados, con miedo a lo que estaba sucediendo fuera, justo después de la Pasión del Señor. Tras la muerte de Jesús, los discípulos se confinaron en el Cenáculo porque estaban bastante desconcertados. Otros, los que pudieron, “se fugaron”, como esos dos de Emaús. Así estuvieron hasta tres días. Pero en esos momentos de encierro y miedo no estuvieron solos. Estaban acompañados de María. Fue Ella quien sostuvo entonces a toda la Iglesia y quien lo sigue haciendo ahora. Es posible que después de tantos días en casa, en los que has procurado #crecerxaadentro, meditando algunos puntos de esos que hacen mejorar nuestra relación con el Señor, quizá hayas notado ya avances en tu vida interior. O quizá no. En cualquier caso, seguro puedes hacer un “último esfuerzo”, algo así como un sprint final de la más importante de tus carreras ¿Quieres el secreto para vencer? Te lo ofrece san Josemaría:

Antes, solo, no podías... —Ahora, has acudido a la Señora, y, con Ella, ¡qué fácil!

Camino, n. 513


Propósito del cuadragésimo séptimo día

¡Ha empezado mayo! El mes que se suele dedicar a la Virgen en la Iglesia. Recordarás que el papa Francisco nos escribió una carta el pasado 25 de abril para ayudarnos a vivir bien este mes. En ella nos proponía redescubrir la belleza del rezo del santo rosario en familia. Y añadía que le pidiésemos a nuestra Madre la Virgen superar todos juntos esta dura prueba de la pandemia. Muy bien, pues hoy que es el primer día de este gran reto que nos plantea el Papa. Por eso, el propósito es que invites a la familia a rezar el rosario (también puedes hacerlo por videoconferencia con tus abuelos, seguro les gusta). Con Ella, es verdad que se hace todo más fácil y se pasa más sencilla la prueba. Ah, y hoy también es la fiesta de san José Obrero (no podía ser de otro modo…). ¡Qué bueno es saberse y sentirse miembros de la familia de Nazareth! Con Jesús, María y José, ¡qué fácil!

Evangelio según san Mateo 13, 54-58

¿No es el hijo del carpintero?

Y, llegado a su ciudad, les enseñaba en su sinagoga, de manera que se admiraban y decían:


- ¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos poderes? ¿No es éste el hijo del artesano? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas ¿no viven todas entre noso­tros? ¿De dónde, pues, le viene todo esto?


Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo:


- No hay profeta menospreciado sino en su tierra y en su casa.


Y no hizo allí muchos milagros a causa de su incredulidad.

Para la lectura

El 2 de mayo de 1935 San Josemaría Escrivá de Balaguer hizo la primera romería, de una larga tradición en el Opus Dei, al Santuario de la Virgen de Sonsoles. Aconsejó, desde entonces, a todos los fieles del Opus Dei, que incorporasen en sus vidas la costumbre filial de acudir —en el mes de mayo— a honrar a la Virgen María en algún santuario mariano. Le acompañaron Ricardo Fernández Vallespín, estudiante de penúltimo curso de Arquitectura y José María González Barredo.

La primera romería a Sonsoles

Decidida la marcha a Sonsoles —cuenta San Josemaría—, quise celebrar la Santa Misa en DYA antes de emprender el camino de Ávila. En la Misa, al hacer el memento, con empeño muy particular -más que mío- pedí a nuestro Jesús que aumentara en nosotros -en la Obra- el Amor a María, y que este Amor se tradujese en hechos. Ya en el tren, sin querer, anduve pensando en lo mismo: la Señora está contenta, sin duda, del cariño nuestro, cristalizado en costumbres virilmente marianas: su imagen, siempre con los nuestros; el saludo filial, al entrar y salir del cuarto; los pobres de la Virgen; la colecta de los sábados; omnes... ad Jesum per Mariam ; Cristo, María, el Papa... Pero, en el mes de mayo, hacía falta algo más. Entonces, entreví la "Romería de Mayo", como costumbre que se ha de implantar -que se ha implantado- en la Obra.

El 2 de mayo salieron en tren hacia Ávila desde la estación Príncipe Pío de Madrid. Ávila, vieja ciudad castellana rodeada de murallas, está situada sobre una colina que bordea el río Adaja, entre las llanuras del Amblés y de La Nava. La estación del ferrocarril se encuentra fuera de las murallas, en una de las zonas de expansión de la ciudad.

Desde la estación, bajaron una empinada cuesta hasta el convento de Santo Tomás, de los dominicos. En ocasiones, San Josemaría contaba la anécdota que dio nombre a ese repecho: Cuando hicimos la primera romería, bajamos una pendiente que tantas fatigas causa a quien sube desde el convento de Santo Tomás hasta Ávila. La llaman la cuesta de los tres conques , porque cuentan que antiguamente, al salir del convento, los buenos frailes mirando la pendiente comentaban: con que estamos subiendo la cuesta... Al llegar a la mitad se paraban a respirar un poco y decían: con que estamos a la mitad de la cuesta... Por fin, cuando se hallaban en lo alto, jadeantes por el esfuerzo, se miraban satisfechos y exclamaban: con que ya hemos terminado la cuesta...

El Santuario de Sonsoles dista de la ciudad unos cuatro kilómetros. El camino es llano y polvoriento, y al principio discurría entre caminos de cereales y rojizos barbechos. La ermita está situada sobre un alto que rompe levemente la monotonía de la extensa llanura.

En aquella romería, (...) mientras caminábamos hacia la ermita de Sonsoles, pasamos junto a unos campos de trigo. Las mieses brillaban al sol, mecidas por el viento. Vino entonces a mi memoria un texto del Evangelio, unas palabras que el Señor dirigió al grupo de sus discípulos: ¿No decís vosotros: ea, dentro de cuatro meses estaremos ya en la siega? Pues ahora yo os digo: alzad vuestros ojos, tended la vista por los campos y ved ya las mieses blancas y a punto de segarse (Ioh IV, 35.). Pensé una vez más que el Señor quería meter en nuestros corazones el mismo afán, el mismo fuego que dominaba el suyo. Y, apartándome un poco del camino, recogí unas espigas para que me sirvieran de recordatorio.

En la parte final del trayecto, el camino serpea para salvar las irregularidades del terreno. Habían acabado la primera parte del Rosario, y abandonaron la senda principal para tomar un atajo.

Desde Ávila -cuenta San Josemaría-, veníamos contemplando el Santuario, y -es natural-, al llegar a la falda del monte desapareció de nuestra vista la Casa de María. Comentamos: así hace Dios con nosotros muchas veces. Nos muestra claro el fin, y nos le da a contemplar, para afirmarnos en el camino de su amabilísima Voluntad. Y, cuando ya estamos cerca de El, nos deja en tinieblas, abandonándonos aparentemente. Es la hora de la tentación: dudas, luchas, oscuridad, cansancio, deseos de tumbarse a lo largo... Pero, no: adelante. La hora de la tentación es también la hora de la Fe y del abandono filial en el Padre-Dios.

¡Fuera dudas, vacilaciones e indecisiones! He visto el camino, lo emprendí y lo sigo. Cuesta arriba, ¡hala, hala!, ahogándome por el esfuerzo: pero sin detenerme a recoger las flores, que, a derecha e izquierda, me brindan un momento de descanso y el encanto de su aroma y de su color... y de su posesión: sé muy bien, por experiencias amargas, que es cosa de un instante tomarlas y agostarse: y no hay, en ellas para mí, ni colores, ni aromas, ni paz".

Cuando llegaron a la ermita, San Josemaría sugirió que cada uno pidiera algo a la Virgen, y rezaron la parte del Rosario del día a los pies de la Virgen de Sonsoles. En el camino de regreso a Ávila, que hicieron también a pie, rezaron la tercera parte del Rosario de la que refiere San Josemaría una pequeña anécdota: al volver, mientras rezábamos ¡en latín! el Santo Rosario, voló, atravesando el camino, una abubilla. Me distraje, y -grité- ¡una abubilla! Nada más: seguimos nuestro rezo; yo, un poco avergonzado. ¡Cuántas veces los pájaros de una ilusión mundana quieren distraernos de tus apostolados! Con tu gracia, no más, Señor.

Escucha aquí el audio de los 10 minutos con Jesús


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